Desarrollar
un proyecto comunitario en atención de pacientes
psiquiátricos es una idea asociada a la democratización
del país que busca responder al daño psicosocial
que se produce en éste luego de los años de
gobierno dictatorial. Es un proyecto real el año
1989 que se traduce en la implementación de un equipo
de Salud Mental, financiado por la Cooperación Italiana.
En
el diagnóstico de la epoca se revela además,
que la Comuna de Peñalolén se encuentra alejada
de los servicios hospitalarios, y no cuenta con la existencia
de ningún Centro de Salud Mental (Cosam) ni de unidades
secundarias en Salud Mental. Por lo anterior, se detecta
la existencia de un número de personas recluidas
al interior de sus hogares, impedidas de recibir un tratamiento
adecuado que fomente la rehabilitación. Esta situación
no deteriora solamente la calidad de vida de la persona
con trastorno mental severo, sino que la situación
de la familia en general.
En
la actualidad, esta experiencia se desarrolla en un contexto
marginal, debido a lo menos a dos factores.
Por un lado, abordamos el ámbito de la Salud Mental,
específicamente en lo concerniente a las personas
con Trastorno Mental Severo que son usuarios del Sistema
Público de Salud. Son personas excluidas de los circuitos
sociales clásicos debido a su condición de
“enfermos”, se trata de personas de ambos sexos,
cuyas edades fluctúan entre los 18 y los 60 años,
incluidos en el problema de la “discapacidad”
ya que presentan severas dificultades en su interacción
con el medio y en sus capacidades de autocuidado. De acuerdo
a las Escalas de evaluación de discapacidad, como
el Peadis, puntúan evidentes índices de discapacidad.
La
marginalidad recién descrita, asociada al Trastorno
Mental Severo, acentúa la condición en tanto
estas personas pertenecen, sociocultural y económicamente,
a sectores empobrecido de la sociedad chilena. En el caso
de los programas en funcionamiento actualmente en Peñalolén
se trata de habitantes de los sectores aledaños a
la Población Nueva Palena, comuna considerada dentro
de las que arrojan altos índices de pobreza. Esta
comuna dada su condición eminentemente residencial
no ofrece oportunidades laborales para sus habitantes (Informe
de la Fundación para la Superación de la Pobreza
del año 2000).
Desde
un punto de vista de las políticas públicas,
nos insertamos en un momento complejo del desarrollo del
Sistema de Salud de nuestro país. Respondemos a la
Reforma Psiquiátrica impulsada en Chile desde el
año 2000 cuyo desafío es superar las prácticas
hospitalarias que excluyen de nuestra sociedad a las personas
con Trastorno Mental Severo, privándolas de sus derechos
y de sus deberes de ciudadanos. Trabajamos con la comunidad
en general. En primer lugar, con aquellos grupos en contacto
directo con nuestros usuarios, como la comunidad hospitalaria
y los funcionarios de los Consultorios del Sistema de Salud
Metropolitano Oriente, quienes determinan en gran parte
los tratamientos ofrecidos a estas personas y sus posibilidades
de mayor o menor integración social. Trabajamos también
con sus familiares, personas también marginadas debido
a la pobreza socioeconómica, a las dificultades que
impone el cuidar y velar por la subsistencia de un familiar
con discapacidad, y al estigma en tanto familiar de una
persona con trastorno mental severo.
Finalmente,
nuestra experiencia alcanza a la sociedad chilena en general,
cuya población, desconociendo las características
de las personas con Trastorno Mental Severo, las estigmatiza
y las excluye. Nuestra sociedad no brinda los espacios físicos,
sociales, culturales, educacionales, laborales, de recreación,
etc. necesarios para la integración.